martes, 4 de marzo de 2014

Desde arriba

Desde arriba

(Preguntas al azar  - 1986)
La nariz contra el vidrio

Trepo por la escalera
peldaño tras destino
destino tras peldaño

asciendo lentamente
dosificando alarmas
midiéndome los vértigos

del mal de las alturas
todos saben      nadie habla
del bien de las alturas

desde aquí puedo ver
los prados y las calvas
las olas y los pésames

veletas y lealtades
gárgolas y dobleces
las libres azoteas

escalo por la escala
de servicio o de urgencia
de incendio o de socorro

peldaño tras destino
destino tras peldaño
inexorablemente

abajo hay miles de ojos
que contemplan e ignoran
cuándo cómo ni dónde
termina la escalera
y acaba mi avidez
o empieza mi agonía

Asunción de ti

Asunción de ti
(Solo mientras tanto - 1950)


A Luz

1

Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.


Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tu y yo iríamos despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quien eras tú detrás de esa cortina,
quien era yo detrás de mi.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorablemente,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por sitiarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca serás. Tu no eres ésa
yo no soy ése, ésos,  los que fuimos antes de ser nosotros.


Eras si, pero ahora
suenas un poco a mí.
Eras si pero ahora
Vengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mi cuando nos piensen solos.


2

Hemos llegado al crepúsculo neutro
desde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,

el sol que se desprende de sus nubes de llanto
tu rostro que se interna noche adentro
hasta solo ser voz y rumor de sonrisa.


3

Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
Venir a reclamarte como eras.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
Tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora esta paz ahora.
Ahora puedes venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá que vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mi ojos
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta donde está intacto sin ti,
sin que tu le prometas horizontes de niebla,
sin que tu le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hacía mi.

Ángelus porteño

Ángelus porteño

(Poemas de otros - 1974)
Epílogos míos
                      a raúl y tona

Me he quedado junto al árbol
veterano y cordial en su sabiduría


un pibe alegre y andrajoso
corre y recorre el sendero sin nadie


en la gramilla blanda y celestina
dos adolescentes aprenden a besarse

y casi lo saben


abajo pasan autos
rojos      verdes      azules


en la tarde hay un pozo de silencios
y uno espera que hable el campanario


de pronto entre los grandes edificios
la bomba estalla como una desmentida


claro el pibe en andrajos se detiene
con un pie sorprendido en el aire
la pareja se desbesa de a poco
un auto verde frena como quejándose


al árbol
no se le mueve ni una hoja.

lunes, 3 de marzo de 2014

Ángelus

Ángelus

(Poemas de la oficina - 1956)

Quién me iba a decir que el destino era esto.

Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que figuran prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.


Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.


Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.


Es raro que uno tenga tiempo para verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
por que no queda bien que la tinta se corra.

Ahora en cambio

Ahora en cambio

(Solo mientras tanto - 1950)

Hubiera entregado el Dios que no poseo,
hubiera aprendido tres o cuatro signos,
y así desalentado,
así fiel, ceniciento,
invariable como un recuerdo atroz,
me hubiera respondido,
me hubiera transformado en ademanes
me hubiera convencido como todos,
refugiado en el hambre universal,
salvado para siempre y para nada.


Ahora en cambio estoy un poco solo,
de veras un poco solo y solo.
Mi tristeza es un vaso de oraciones
que se derraman sobre el césped
y desde el césped nace Dios
y está también un poco solo,
de veras un poco solo y solo.


Mas yo le ayudo a conocer las aves
y en toda su extensión la herejía vegetal,
los corazones de sus alegres huérfanos,
la tierra que es la palma de su mano.

viernes, 14 de febrero de 2014

Flor de piel

Flor de piel

(Noción de patria - 1963)

Esta piel de mis poros
y mis alergias
esta piel de mis pecas
y mis pecados
de mis lunares
y cicatrices
de mis erizos
y picazones
esta piel de mis venas
y tus caricias


de hora en hora
se vuelve arrugas
con plan
con método
sin retroceso


dentro de quince
de veinte años
dentro de veinte
treinta minutos
será un hollejo
será una pasa
un viejo odre
sin vino nuevo.

El soneto de rigor

El soneto de rigor

(Cotidianas - 1979)
Desmitifiquemos la Vía Láctea


Las rosas están insoportables
en el florero.
JAIME SABINES

Tal vez hay un rigor para encontrarte
el corazón de rosa rigurosa
ya que hablando en rigor no es poca cosa
que tu rigor de rosa no te harte.


Rosa que estás aquí o en cualquier parte
con tu rigor de pétalos,  qué sosa
es tu fórmula intacta, tan hermosa
que ya es de rigor desprestigiarte.


Así que abandonándote en tus ramos
o dejándote al borde del camino
aplicarte el rigor es lo mejor,

y el rigor no permite que te hagamos
liras ni odas cual floreros, sino
apenas el soneto de rigor.

jueves, 13 de febrero de 2014

Lovers go home

Lovers go home

(Poemas de otros - 1974)
De otros diluvios


Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré mas linda
ahora que por fin
está bastante claro
donde estás y dónde
                      estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.

Disidentes

Disidentes

(Cotidianas - 1979)
Desmitifiquemos la Vía Láctea


Los abruptos
pueden ser violentos
tozudos
y hasta sectarios
pero los

exabruptos
son siempre
resentidos.

lunes, 3 de junio de 2013

A la izquierda del roble

A la izquierda del roble

(Noción de patria - 1963)

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
en el que uno puede sentirse árbol o prójimo
siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
Que la ciudad exista tranquilamente lejos.


El secreto es apoyarse digamos en un tronco
y oír a través del aire que admite ruidos muertos
cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.


Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
ah pero las parejas que huyen al Botánico
ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
hablan por lo común de temas importantes
y se miran fanáticamente a los ojos
como si el amor fuera un brevísimo túnel
y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.


Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
(también podría llamarlo almendro o araucaria
gracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
hablan y por lo visto las palabras
se quedan conmovidas a mirarlos
ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero es lindísimo imaginar qué dicen
sobre todo si él muerde una ramita
y ella deja un zapato sobre el césped
sobre todo si él tiene los huesos tristes
y ella quiere sonreír pero no puede.


Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico.


Ayer llegó el otoño
el sol de otoño
y me sentí feliz
como hace mucho
qué linda estás
te quiero
en mi sueño
de noche
se escuchan las bocinas
el viento sobre el mar
y sin embargo aquello
también es el silencio
mírame así
te quiero
yo trabajo con ganas
hago números
fichas
discuto con cretinos
me distraigo y blasfemo
dame tu mano
ahora
ya lo sabés
te quiero
pienso a veces en Dios
bueno no tantas veces
no me gusta robar
su tiempo
y además está lejos
vos estás a mi lado
ahora mismo estoy triste
estoy triste y te quiero
ya pasarán las horas
la calle como un río
los árboles que ayudan
el cielo
los amigos
y qué suerte
te quiero
hace mucho era niño
hace mucho y qué importa
el azar era simple
como entrar en tus ojos
déjame entrar
te quiero
menos mal que te quiero.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero puedo ocurrir que de pronto uno advierta
que en realidad se trata de algo más desolado
uno de esos amores de tántalo y azar
que Dios no admite porque tiene celos.


Fíjense que él acusa con ternura
y ella se apoya contra la corteza
fíjense que él va tildando recuerdos
y ella se consterna misteriosamente.


Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico.


vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llévale flores
que yo también iré contigo.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.


Ahora la última nube a resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.


El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.


Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe que silencios.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí solo se quedan los fantasmas.


Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.