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lunes, 16 de junio de 2014

Los descansos

Los descansos

(Próximo prójimo - 1965)

I

Ni ahora ni después
ni al medio día
ni en la tarde brevísima
ni en la noche pesada
ni mañana
ni dentro de diez días
tendré
lo qué se dice
tiempo
de ahí que el descanso sea
una gloriosa
inmerecida siesta
que siempre duermen otros

II

Uno quisiera a veces conseguir un insomnio
para tasar con calma
con cordura
los fracasos las viles resonancias
y aprender del silencio
ese maestro
un insomnio sin miedo
sin ruidos evidentes
agresivos

a lo sumo escuchar la tarea ominosa
de los tercos roedores de la noche
sentir cómo sus dientes
diminutos
constantes
destruyen el futuro

un insomnio sereno
para que el viejo espíritu
o la nueva cabeza
canjeen de una vez sus exiguas angustias
por una angustia grande
crecida
verdadera

pero ya no se puede
no existe ese derecho

a la noche uno cae como roca ajena
como un susto
de plomo
y el sueño es nada más que una vacía
sinopsis de la muerte.

martes, 26 de junio de 2012

Ceniza

Ceniza

(Próximo prójimo - 1965)

Falta saber el último sentido,
quiero decir: si es pueblo o es imperio.
Cada noticia con su desmentido,

cada desolación con su misterio.
Claro, cuando el misterio es mentira
nadie se atreve a perdonar en serio

ni a romper el espejo en que se mira
ni menos a gritar, porque ese grito
no tiene otro respaldo que su ira.

Qué difícil negocio el infinito.
Al destino encomiendan la aventura,
yo a las pruebas me remito.

Siempre que la verdad está madura,
despiadado el azar nos fiscaliza.
Menos mal que su voz es insegura:

“No ha fénix” dice. “Sólo habrá ceniza”.

martes, 26 de mayo de 2009

Carta al comisario del cielo

Carta al comisario del cielo

(Próximo prójimo - 1965)

Lo decidí antenoche mientras iba
caminando sin rumbo y sin apuro
bajo la lluvia lenta mansa justa

no voy a ir así que no me espere
usted dirá qué tipo quién lo entiende
con un cielo sin fin tan confortable
empedrado sin malas intenciones
un sueño tan formal y tan a gusto

ah me consta que el cielo ha mejorado
sus condiciones habitacionales
con un confort solemne y cibernético
con nuevos eugenistas y mitólogos
con reinas de belleza y vendimia
y un escuadrón de arcángeles acróbatas
custodios de oraciones voladoras
con bromas sobre Dios y sobre el diablo
con leyes contra el diablo únicamente
y una gendarmería insuperable
(todos los comisarios van al cielo)
y una censura seca y puritana
(ya sé que a los censores corresponde
la provincia celeste de los cuáqueros)

me consta que allí están los delatores
si delataron por la buena causa
y los torturadores si invocaron
a Dios la democracia y la familia
me consta que allí están los impotentes
insospechables de concupiscencia
y los estafadores si estafaron
antes e darse a la filantropía
me costa todo eso y sin embargo
usted dirá qué tipo quién lo entiende
yo me conozco y sé que extrañaría
ha de ser deprimente no ver rostros
prolíficamente subversivos
ni suicidas colgados de ideales
ni la nostalgia de la carne alegre
ni el peligroso honor de la blasfemia
ni víctimas de un asco melancólico
o de un calambre de desobediencia

yo me conozco y sé que extrañaría
de modo que haré el trámite preciso
para que me permuten el boleto
le ruego que me comprenda y me disculpe
diga si quiere que me fui al infierno
pero si esta palabra está vedada
o si al decirla arriesga usted su puesto
diga sencillamente que renuncio
por que el cielo está tan organizado
que en su autopista no hay cómo extraviarse
bajo la lluvia lenta mansa justa.