lunes, 3 de marzo de 2014

Ángelus

Ángelus

(Poemas de la oficina - 1956)

Quién me iba a decir que el destino era esto.

Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que figuran prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.


Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.


Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.


Es raro que uno tenga tiempo para verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
por que no queda bien que la tinta se corra.

Ahora en cambio

Ahora en cambio

(Solo mientras tanto - 1950)

Hubiera entregado el Dios que no poseo,
hubiera aprendido tres o cuatro signos,
y así desalentado,
así fiel, ceniciento,
invariable como un recuerdo atroz,
me hubiera respondido,
me hubiera transformado en ademanes
me hubiera convencido como todos,
refugiado en el hambre universal,
salvado para siempre y para nada.


Ahora en cambio estoy un poco solo,
de veras un poco solo y solo.
Mi tristeza es un vaso de oraciones
que se derraman sobre el césped
y desde el césped nace Dios
y está también un poco solo,
de veras un poco solo y solo.


Mas yo le ayudo a conocer las aves
y en toda su extensión la herejía vegetal,
los corazones de sus alegres huérfanos,
la tierra que es la palma de su mano.

viernes, 14 de febrero de 2014

Flor de piel

Flor de piel

(Noción de patria - 1963)

Esta piel de mis poros
y mis alergias
esta piel de mis pecas
y mis pecados
de mis lunares
y cicatrices
de mis erizos
y picazones
esta piel de mis venas
y tus caricias


de hora en hora
se vuelve arrugas
con plan
con método
sin retroceso


dentro de quince
de veinte años
dentro de veinte
treinta minutos
será un hollejo
será una pasa
un viejo odre
sin vino nuevo.

El soneto de rigor

El soneto de rigor

(Cotidianas - 1979)
Desmitifiquemos la Vía Láctea


Las rosas están insoportables
en el florero.
JAIME SABINES

Tal vez hay un rigor para encontrarte
el corazón de rosa rigurosa
ya que hablando en rigor no es poca cosa
que tu rigor de rosa no te harte.


Rosa que estás aquí o en cualquier parte
con tu rigor de pétalos,  qué sosa
es tu fórmula intacta, tan hermosa
que ya es de rigor desprestigiarte.


Así que abandonándote en tus ramos
o dejándote al borde del camino
aplicarte el rigor es lo mejor,

y el rigor no permite que te hagamos
liras ni odas cual floreros, sino
apenas el soneto de rigor.

jueves, 13 de febrero de 2014

Lovers go home

Lovers go home

(Poemas de otros - 1974)
De otros diluvios


Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré mas linda
ahora que por fin
está bastante claro
donde estás y dónde
                      estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.

Disidentes

Disidentes

(Cotidianas - 1979)
Desmitifiquemos la Vía Láctea


Los abruptos
pueden ser violentos
tozudos
y hasta sectarios
pero los

exabruptos
son siempre
resentidos.

lunes, 3 de junio de 2013

A la izquierda del roble

A la izquierda del roble

(Noción de patria - 1963)

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
en el que uno puede sentirse árbol o prójimo
siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
Que la ciudad exista tranquilamente lejos.


El secreto es apoyarse digamos en un tronco
y oír a través del aire que admite ruidos muertos
cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.


Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
ah pero las parejas que huyen al Botánico
ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
hablan por lo común de temas importantes
y se miran fanáticamente a los ojos
como si el amor fuera un brevísimo túnel
y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.


Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
(también podría llamarlo almendro o araucaria
gracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
hablan y por lo visto las palabras
se quedan conmovidas a mirarlos
ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero es lindísimo imaginar qué dicen
sobre todo si él muerde una ramita
y ella deja un zapato sobre el césped
sobre todo si él tiene los huesos tristes
y ella quiere sonreír pero no puede.


Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico.


Ayer llegó el otoño
el sol de otoño
y me sentí feliz
como hace mucho
qué linda estás
te quiero
en mi sueño
de noche
se escuchan las bocinas
el viento sobre el mar
y sin embargo aquello
también es el silencio
mírame así
te quiero
yo trabajo con ganas
hago números
fichas
discuto con cretinos
me distraigo y blasfemo
dame tu mano
ahora
ya lo sabés
te quiero
pienso a veces en Dios
bueno no tantas veces
no me gusta robar
su tiempo
y además está lejos
vos estás a mi lado
ahora mismo estoy triste
estoy triste y te quiero
ya pasarán las horas
la calle como un río
los árboles que ayudan
el cielo
los amigos
y qué suerte
te quiero
hace mucho era niño
hace mucho y qué importa
el azar era simple
como entrar en tus ojos
déjame entrar
te quiero
menos mal que te quiero.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero puedo ocurrir que de pronto uno advierta
que en realidad se trata de algo más desolado
uno de esos amores de tántalo y azar
que Dios no admite porque tiene celos.


Fíjense que él acusa con ternura
y ella se apoya contra la corteza
fíjense que él va tildando recuerdos
y ella se consterna misteriosamente.


Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico.


vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llévale flores
que yo también iré contigo.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.


Ahora la última nube a resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.


El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.


Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe que silencios.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí solo se quedan los fantasmas.


Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.

jueves, 30 de mayo de 2013

Consternados, rabiosos



Consternados, rabiosos

(Ras de sueño – 1967)

Vámonos,
derrotando  afrentas
ERNESTO  "CHE"  GUEVARA
Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles


da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella  del refrigerador
teclear las tres letras mundiales  de tu  nombre
en la rígida máquina
que nunca
nunca estuvo
con la cinta tan pálida


vergüenza  tener frío
y arrimarse a la  estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un  cuarteto de Mozart


da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido


eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu  tos
con tu barro


dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo


basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar  de nuevo los gatillos


así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará más limpia


estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella


donde estés
si es que estás
si estás llegando


aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones


donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios


pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.


Montevideo, octubre 1967.

martes, 28 de mayo de 2013

Cronoterapia bilingüe

Cronoterapia bilingüe

(Cotidianas - 1979)
Desmitifiquemos la vía Láctea


Si un muchacho lee mis poemas
me siento joven por un rato


en cambio cuando es
una muchacha quien los lee
quisiera que el tic tac
se convirtiera en un tactic
o mejor dicho en une tactique.

lunes, 27 de mayo de 2013

Cosas que hallar

Cosas que hallar

(Preguntas al azar - 1986)
Expectativas


Hallaré a tantos
como se proponga
la piel de mis quimeras


hallaré los presagios de los más jóvenes
los años ya sin fondo de mi madre
todo el pasado y sus señales de humo


hallaré la pobreza y las miradas
las esquinas del viento y del amor
los lugares comunes

y los extraordinarios


hallaré el mar filtrado por los pinos
la lucha hecha salitre y abandono
el ámbito del sol
el desolado


queda por ver lo que hallaré escondido
tras los muros o entre las cenizas
y lo que no hallaré de ningún modo


faltarán  muchos
tantos
que no darán abasto
las fábricas de olvido